Los pasados días 27 y 28 de setiembre tuvieron lugar las <a href=»https://www.laotrapsiquiatria.com/i-jornadas-internacionales-de-psicoterapia-de-la-psicosis/»><strong>I Jornadas Internacionales de Psicoterapia de la Psicosis</strong></a> + que contaron con la participación de un nutrido grupo de profesionales, entre ellos: Manuel Ángel Franco, François Sauvagnat, José María Álvarez, Kepa Matilla, Juan de la Peña, Javier Carreño, Chus Gómez, Antonio Ceverino, Sara García, Iria Prieto, Isabel Reyes, Irene Muñoz, Laura Jiménez, Jessica Velardo, Álvaro Valle, Adrià Casanovas, Pedro Brun y Elena Maricalva. 

Agradecemos a Álvaro Valle y a Jesús Pol la realización de este informe sobre el evento.

Los últimos días del verano aún permanecían vivos en la retina cuando esa ciudad, por la que transcurre libremente el Pisuerga, abría de nuevo sus puertas para todos aquellos que han sabido protegerse del brillo cegador que desprende la evidencia científica y, quizá, quieran acercarse a la locura desde otro ángulo. No fueron pocos los que hasta allí llegaron, casi tantos como los permitidos por el aforo de un salón de actos listo para recoger las disertaciones de aquellos dispuestos al esfuerzo necesario para utilizar la palabra, en su justa medida, como bálsamo puesto a disposición del loco.

¿De qué manera debe un clínico posicionarse frente a la locura? ¿Qué podemos ofrecerle al alienado, cuando se hace evidente que la terapia farmacológica no es suficiente? ¿Puede la palabra en sí misma ayudar a sostener a aquellos que muchas veces han quedado enmudecidos por la violencia de una etiqueta diagnóstica? Son algunas de las cuestiones abordadas en el Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, los días 27 y 28 de setiembre de 2019, en las I Jornadas Internacionales de Psicoterapia de la Psicosis. Concebidas y organizadas principalmente por un grupo de jóvenes residentes bajo el rótulo de La Otra locura, con el apoyo del Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica del mismo hospital y amparadas por el IBSAL. Diría que fueron dos días intensos y apasionantes, en los que se trataron en profundidad importantes interrogantes de esas que inquietan a cualquiera que se haya detenido a reflexionar un momento ante el encuentro con lo inefable de la experiencia psicótica y la impotencia que en muchas ocasiones parece invadirnos cuando se presenta la necesidad de plantear una estrategia terapéutica. La sala permaneció atenta, de fondo solo se escuchaban los bolígrafos tomando notas y puede que algún pequeño chascarrillo sobre la coincidencia con el Congreso Nacional de Psiquiatría. Las ponencias se sucedían con la dosis justa de retraso para mantener vivo el deseo. Tras una apertura cargada de intenciones, la primera mesa nos llevó a un pequeño viaje con los testimonios de Antonio Ceverino, Sara García, Iria Prieto e Isabel Reyes, quienes compartieron su experiencia como psicoterapeutas de la psicosis en Madrid, París, Londres y Valladolid, respectivamente. A continuación, Irene Muñoz expuso con gran claridad y precisión los conceptos teóricos fundamentales para una adecuada construcción de un caso clínico, herramienta conceptual irremplazable a la hora de intentar descifrar la lógica dentro del sinsentido aparente de la sintomatología delirante. Tras una pequeña pausa para reponer fuerzas intervino Fernando Colina; quien, fiel a su estilo humanista, nos brindó unas pinceladas de su amplio saber en cuanto a los aspectos comunitarios e institucionales que encuadran los intentos actuales de trato, apoyo, tratamiento y reivindicación a favor de las personas sumergidas en las tormentosas mareas determinadas por los discursos de poder que rodean históricamente a la locura. Este primer día lo cerró José María Álvarez con la maestría que lo caracteriza, hablando sobre los principales aspectos a tener en consideración cuando aspiramos a facilitar en consulta un modo de reequilibrio al psicótico; esto es, respetando y apuntalando sus defensas, ayudando a limitar el exceso, prestando nuestra presencia, rebajando la densidad de su certeza y manteniendo la puerta abierta para una posibilidad de futuro. Así, la posición del terapeuta se orientaría a lo largo de tres caminos básicos: con el esquizofrénico, no comprender; con el melancólico, no desfallecer, y con el paranoico, no saber.

La primera jornada tocaba a su fin, los asistentes intercambiaban impresiones sobre lo escuchado mientras enfilaban la salida, a la espera del descanso necesario para asentar lo aprendido en la ciudad que les esperaba, a cada uno, a su manera.

El segundo día se abrió con la conferencia de François Sauvagnat, quien aportó su particular perspectiva sobre aquello que el psicoanálisis puede ofrecer al tratamiento de la psicosis, en este momento histórico en el que las corrientes hegemónicas actuales más cientificistas, al servicio del capital, cuestionan su vigencia y efectividad. Seguidamente les tocó el turno a los casos clínicos. Puede que este fuera uno de los momentos más esperado ya que pudimos presenciar un testimonio real de la práctica de tres psicoterapeutas: Adrià Casanovas, Javier Carreño y Juan de la Peña, acompañados por los comentarios de Chus Gómez, Kepa Matilla y José María Álvarez. Tres casos clínicos en los que se pudieron apreciar ejemplos del buen hacer y del buen no hacer en el encuentro con el loco, de esa lucha que día a día exige al terapeuta no acobardarse, no hacer oídos sordos y tampoco pretender comprender aquello que no fue hecho para ser transmitido, sino más bien como un intento de reconstrucción del sentido de un mundo que parece haberlo perdido. El encuentro con el loco a pie de obra, cara a cara, sin mas parapeto que la palabra y con el único objetivo de sacar a la persona adelante. Los aplausos que cierran cada intervención dieron paso a la clausura a cargo del Jefe de Servicio, Manuel Ángel Franco. Las I Jornadas Internacionales de la Psicoterapia de la Psicosis llegaban a su fin con un balance positivo y un buen número de propuestas para reflexionar. La sala tardó en quedar vacía y al fondo tres lámparas seguían iluminando: la de la Psicopatología Clínica, la de la Historia y la de la Epistemología.  Debajo de ellas algunos ya estaban pensando en las II Jornadas Internacionales de la Psicoterapia de la Psicosis, previstas para finales de setiembre de 2020 en Valladolid, para las que se espera contar con una mesa especialmente dedicada a la infancia y la adolescencia.

Jesús Pol y Álvaro J. Valle

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