La regla es la excepción

A propósito del artículo “Cuando ella tiene uno de esos días”, escrito por Javier Sampedro y publicado en El País el 30 de enero de 2007.

La regla es la excepción

Estas “menstruosas” declaraciones del “cientismo” imperante, en torno a la incapacidad de la mujer para ser dueña de sus afectos y conductas han despertado, como es lógico, la respuesta indignada e histérico-automática de: “no, no es eso”; y la respuesta más elaborada desde el reverso que es el psicoanálisis de: no es eso, donde está el sujeto”. La primera respuesta forma parte de lo que esta “ciencia” quiere callar y es algo que vivimos todos los días, en la familia, en las amistades y en las consultas. Sobre la segunda opción de respuesta hemos leído muy acertadas reflexiones en este blog de la mano de Ana Castaño (¿Una cuestión de tener?”) y de Graciela Sobral (Anula la subjetividad). Personalmente me ha suscitado infinitos recuerdos acerca de las mujeres que he conocido y sus comportamientos en esas “fechas tan señaladas” (que diría el amo en lo “real” de la monarquía). Han sido muchas las historias y casos que he oído al respecto, y siempre le he prestado una especial atención por lo insólito que me resultó en su día.También has sido mucho los recuerdos propios y extraños de hombres que, a la manera de la ciencia, han intentado callar esta división. Las teorías serotoninérgicas y las resonancia por emisión de positrones, así como los más variopintos tratamientos, han sido siempre, en la vida diaria, el chocolate,las flores,las entradas para el teatro y los paños de lágrimas. En su momento saqué mis conclusiones que evidentemente fui enriqueciendo. Con los años estas conclusiones se han ido reencontrando con formulaciones más estructuradas en la lectura de Lacan. Hoy, aún a riesgo de resultar repetitivo, me gustaría colaborar en este blog con la siguiente reflexión:
Para esta Regla todo son excepciones.
La mujer no existe. La solución por la identificación puede apaciguar, pero siempre queda un lugar para otra cosa que “no es eso”.
Cada mujer es una mujer.
Se tiene un cuerpo, no se es un cuerpo.
Evidentemente, la amígdala, el hipotálamo, el núcleo accumbens etc… regulan todos nuestros estados de actividad , excitabilidad y humor pero nada de eso (salvo catástrofe orgánica) destruye la capacidad de un cortex cerebral neurótico para dialectizar todo esto y elegir. Es, en este insondable de la elección, donde “cientismo” y psicoanálisis han de callar y esperar el 1×1.

Por Javier Carreño
Fuente: Blog de la ELP

2017-07-24T10:40:26+00:00 28/02/2007|Categorías: Artículos, Noticias|Etiquetas: |