Unas pinceladas sobre la articulación ArtEspida y la clínica

Unas pinceladas sobre la articulación ArtEspida y la clínica

ArtEspida es la posibilidad de hacer un tratamiento del dolor, del sufrimiento, de atemperar la angustia, las voces injuriantes o persecutorias, de encarrilar un delirio y de propulsar el pálido deseo que anida en la locura, vía creación artística.

ArtEspida es un significante inventado y como tal, da cuenta, nombra, un invento en constante evolución, abierto, diferente… un espacio taller que acoge a los que viven en el Hospital de Piñor (Ourense) de manera temporal que quieren participar, y a los que vienen desde su casa, acompañados por Ana Rodríguez y Andrés Díaz como directores del espacio; en ocasiones participan artistas que han querido sumarse a la experiencia, para aprender lo que la locura puede enseñar sobre la creación.

Su singularidad pivota sobre varios ejes: es un espacio que ubicado en la antigua capilla del hospital, no es un espacio sanitario al uso; está dirigido por artistas y no por profesionales psi, tiene vocación de hacer lazo social entre los artistas participantes, entre éstos y las demás personas que conforman el hospital, y sobre todo con el entorno social que nos rodea, a nivel local y global…Es una pieza suelta que genera y amplifica nuevas dinámicas de intercambio hospitalario. Que el mundo habitado sea compartido y fluya en las dos direcciones, a modo de una banda moebiana en constante intercambio, es una hermosa manera de romper estigmas y prejuicios establecidos sobre el imaginario común de la locura, sobre «locos y obras locas…».

Ese movimiento continuo entre el hospital y la sociedad modifica las relaciones de ambas partes.

Las personas que llegan desde fuera descubren una realidad distinta de la imagen estereotipada de la enfermedad mental. Al mismo tiempo, los participantes desde el hospital dejan de ocupar exclusivamente el lugar de pacientes para ser reconocidos como creadores, compañeros de taller y ciudadanos.

ArtEspida no pretende enseñar técnicas artísticas ni producir obras bellas.

Tampoco existe una consigna sobre lo que cada persona debe hacer, pero si hay una clara orientación.

Cada participante encuentra un acompañamiento atento y respetuoso a su manera de estar y habitar el espacio que favorece la aparición de un proceso creativo propio. No se trata de indicar un camino previamente establecido,si no de acompañar la emergencia posible de una respuesta singular.

Lo importante no es la obra acabada,si no el proceso que cada participante realiza.

A veces aquello que no consigue encontrar la palabra para ser dicho aparece en la creación de una pieza. En otras ocasiones sucede lo contrario: algo que surge en el taller puede adquirir un nuevo sentido en el trabajo clínico a través de la palabra en la consulta, porque están íntimamente anudados y articulados.

Esa circulación entre ambos espacios constituye uno de los ejes centrales del Proyecto.

El taller no busca normalizar ni corregir. Tampoco interpretar la obra producida. Su propósito consiste en ofrecer un lugar donde acompañar y acoger a cada participante, para que pueda construír algo propio que permita vivir con menos sufrimiento. La estabilidad clínica que puede producirse deriva de que la obra, lo inventado actúa poniendo
un límite al goce que es devastador en algunos sujetos.

A partir de esta experiencia surgieron nuevas alianzas con otras instituciones orientadas por una clínica semejante del «entre varios».

Hermanados con los colegas del Hospital de Cadillac (Burdeos) que atiende a niños psicóticos y autistas celebramos anualmente unas jornadas clínicas que forman parte de la vida del proyecto. Posteriormente se incorporaron los compañeros de Andar de Nones, y La Harinera, en Zaragoza. De esa colaboración nacieron las exposiciones internacionales AL³ celebradas en Zaragoza y en Ourense, reuniendo obras procedentes de las tres instituciones

Todas estas iniciativas responden a la misma convicción: la clínica se construye compartiendo experiencias, interrogando la práctica y manteniendo vivo el diálogo con otros profesionales.

Somos conscientes de que este proyecto nunca podrá darse por finalizado.

Porque la clínica consiste precisamente en eso: bregar con lo imposible sin flaquear y con un deseo. Que cuanto más caminemos, más quede por recorrer.

ArtEspida es por tanto la posibilidad de hacer un tratamiento del dolor, del sufrimiento, de atemperar la angustia, las voces injuriantes o persecutorias, de encarrilar un delirio y de propulsar el pálido deseo que anida en la locura, vía creación artística.

Espacio sin dirección impuesta previa, favorece que «eso» surja, y lo que allí se va materializando está enlazado y articulado al tratamiento por la palabra en la consulta. Los efectos se verán reflejados en su discurso… en su palabra y en la mejoría de los síntomas instaurándose un apaciguamiento sintomático y una vida con menor sufrimiento.

Hay que estar despiertos y atentos sin dejarse adormecer, para continuar haciendo una institución que incluya a tantas instituciones como sujetos la habitan, cuyo sello sea el estilo de la respuesta dada con nuestra presencia, que acoja y alivie del esfuerzo que supone la defensa continua de ese otro que acecha perseguidor e injuriante, para que cada sujeto pueda encontrar un lugar a su medida donde poder vivir en paz.

Los artistas y clínicos que circulan alrededor del taller ArtEspida, modelaron una escultura. Es el Hombre de Möebius, que sella y condensa, lo que sucede en esa banda sobre la que él y todos nosotros circulamos en la vida… Metáfora de la locura como lo Otro de la razón, sin dentro ni fuera, sin derecho ni revés, en la que se va pasando sin enterarse de una cara a la otra, de un lugar a otro, de una escritura a otra… sin solución de continuidad.

Esta escultura hecha además de materiales reciclados formaliza y plasma el que ha sido nuestro invento hasta la fecha poniendo en juego un saber hacer con la memoria y el olvido… con el tiempo subjetivo, con la clínica y con el arte como tratamiento de lo insoportable de la locura como soledad radical que expulsa del mundo compartido.
Aún seguimos en el trabajo… es un work in progress… aún y siempre deseamos que quede mucho por hacer…

Andres Díaz, Ana Rodríguez, Alcira Cibeira, Antón Casáis y Chus Gómez

Sigue @Artespida en https://www.instagram.com/artespida/

Antes de irte...


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