Perdone que le haga esta pregunta – Entrevista a Fernando Colina

«¡Claro que estoy loco, mi locura es intentar ser normal!»

Fernando Colina, Jefe de Psiquiatría del Río Hortega

Fernando Colina, psiquiatra y escritor

Son 39 años cerca de los enfermos mentales y una veintena en la dirección del Hospital Doctor Villacián —ahora servicio asumido por el Río Hortega—, toda una vida. Fernando Colina (Valladolid, 1947), psiquiatra y escritor, es un hombre tranquilo, con una serenidad que además comparte.


—En tantos años… ¿está más trastornada la sociedad actual?

—En las patologías menores, como depresión o ansiedad, hay más casos o, al menos, más diagnósticos. Antes, estos temas se asumían mejor, dentro de una cierta normalidad, y con el médico de cabecera, profesionales más cercanos… se resolvían y además la tolerancia a la tristeza era mayor. En la patología grave no creo que haya habido un incremento, el psiquiátrico tenía 700 enfermos ingresados y ahora apenas quedan pacientes.

—Usted siempre ha defendido la denostada palabra loco.

—Creo que en el fondo, loco causa menos estigma que otros términos. La locura tiene mejores fronteras con la normalidad. Es más coloquial, pero ahora está desgastada. Yo ya he conocido seis o siete términos abandonados. Débil mental, oligofrenia, imbecilidad, idiocia… son palabras que se piensa que hieren, se gastan sobre una realidad.

—Pasa horas con los enfermos en sus peores momentos. ¿Se puede convivir bien con ellos?

—Perfectamente. Son pacíficos y sensatos, en general. La violencia es muy escasa y puntual. Son inteligentes y llenos de sabiduría.

—¿Se pueden curar?

—Nosotros decimos que se estabilizan. El psicótico puede integrarse en la ciudad, incluso sin tratamiento. Hay grados infinitos de la enfermedad.

—¿Nacen o se hacen?

—El huevo o la gallina. No se sabe si la causa es orgánica o psicológica y social. Hay dos tendencias psiquiátricas, una somática y otra más dinámica y social, psíquica.

—¿Y cuál es la suya?

—La psicológica. Las enfermedades psiquiátricas han sido siempre enfermedades morales… que el cuerpo está ahí, está claro, pero hay que entender al que tienes delante.

—Doctor Colina, ¿está usted loco?

—Yo sí, claro. Mi locura es intentar ser normal.

—¿Sigue en su despacho el muñeco con la cuna, el casco y el cartel de salida de emergencia en la ventana?

—Claro. El casco es de guardia urbano, blanco, de los de antes. Es que donde hay locura tiene que haber cierta autoridad.

—Aquí llegan todos obligados.

—La Unidad de Rehabilitación es abierta y pueden salir, en la de agudos, unos sí y otros no. Hay ingresos voluntarios y otros obligados por procedimiento jurídico, pero el forense realmente está para vigilar a los médicos, para que no nos pasemos.

Por Ana Santiago
Foto: Henar Sastre

Fuente: El Norte de Castilla

2017-07-06T16:01:46+00:00 24/05/2009|Categorías: Entrevistas, Noticias|Etiquetas: |